21 dias.

Dia 1 –> 9 de noviembre.

Un espresso rojo

Corazón roto

Tiemblo y pienso

Gritos en el teléfono

Escucho lo que no me importa

Mantengo mi mente ocupada

Dragones y tigres

Concreto

Tortilla española

Carros que pasan

Y el reloj que anuncia las 4:00.


 

 

Bandera negra

En medio de la confusión, ahí estoy yo.

Sentada e inmóvil. Por lo general me considero una persona más activa que pasiva pero hoy decidí no mover ni un dedo. Estoy en el centro de una casa en llamas, dónde el techo me amenaza con caer sobre mí y yo solo me siento con mi café y observo como todo lo que algún día pensé tener perfectamente planeado se iba consumiendo. Entre la turbulencia y el ruido y el desastre que es estar confundida, me siento y no me agito, ni grito, ni lloro, simplemente observo.

Y pase lo que pase, en medio de toda esta confusión,  sé que quedo yo.

 

 

//A

Ella

Con cada día que pasaba, todas sus virtudes y cualidades se enfatizaban. Sus ojos cafés brillaban cada día más y su sonrisa ladeada me generaba más calor. Su risa se volvía más armónica y su manera de desplazarse aún mas rítmica. No había nada en ella que no me volviera completa e irracionalmente loco. Su ser brillaba y yo estaba ahí para deslumbrarme por su luz.

Llegó un día en que sus palabras se volvieron mi alimento, y su cuerpo mi vicio. Teníamos un amor tan profundo que me consumía; una atracción tan fuerte que me hacía vibrar. Vivíamos el uno del otro y nuestras existencias estaban sujetadas con el mismo hilo. Era uno de esos momentos en tu vida que no puedes pedir nada más porque sería pecar de soberbia. No se me ocurría una manera en la que mi vida pudiera ser más perfecta. Con ella a mi lado nada me podía faltar. Eramos ella y yo contra el mundo. Y eso me llenaba cada rincón del alma.

 

//A

Aprendí

Que hay cosas que el dinero no puede comprar.

Que hay amistades que por más que el tiempo y la distancia las separen, nunca se van a acabar.

Que viajar te abre la mente.

Que hay muchas formas de ver las cosas y que cada persona definitivamente es un mundo.

Que el mundo es tan pequeño que se puede recorrer pero tan grande que ni doce vidas te alcanzan para acabar de conocerlo.

Que la naturaleza es perfecta en sí y que cuando hay luna llena el mar le tiembla.

Que nuestros ojos son los filtros de nuestra alma y que es posible tomar una foto con un abrir y cerrar de ojos.

Que venimos del mar y que nos une un mismo color.

Que existen miles de lenguas pero que también existe un lenguaje universal.

Que hay un Dios y que todos los días nos enciende el Sol para que su luz guíe nuestros caminos y lo apaga todas las noches para dejarnos descansar…

Y al siguiente día poder apreciar la belleza de un atardecer en la costa de Italia.

 

//A

Infidelidad

Y fué un día así que entendí que la gente no se conforma con ser feliz.

Todos vivimos para buscar algo mas que solo eso. Y como todo, ese ‘algo mas’ es relativo.

Esto, lo descubrí ayer. Estaba saliendo de un bar. Caminaba como cualquier otro día hubiera caminado. Me acompañaba mi mejor amiga. Mis ojos, a pesar de ver borroso, lograron enfocarse en una figura que estaba a unos cuantos metros a mi derecha. La figura se tambaleaba mientras caminaba y de pronto el alcohol se me fue de la cabeza a los pies. Logré identificar a un hombre que caminaba hacia una mujer. La mujer tenía una docena de rosas rojas en la mano, que al parecer fueron su trofeo de la noche. El hombre llego hasta ella, le sujeto la cintura mientras que ella llevaba su mano desocupada a su cara y la otra a su espalda. Me paralicé. Mis piernas no lograban dar un paso más y mis manos instantáneamente corrieron a mi boca. Como era de esperarse, se empezaron a besar mientras a mi se me escapó la voz. Quería gritar pero el único ruido que salía de mi boca era silencio.

Esa figura extraña, tenía una esposa, tres hijos y toda una vida por delante. No solo estaba él perdiendo su fidelidad hacia su esposa, sino que yo perdía un pedazo de mi inocencia.