Palacio de verano

San Petesburgo, verano 2017.

Hay cuatro paredes blancas con adornos verdes, que a la vista no significan nada. A simple vista son solo cuatro paredes irrelevantes como las de cualquier otro lugar, común y corriente. Me siento justo en medio y a pesar de tener los ojos abiertos no veo nada. Es solo cuando cierro los ojos que por fin veo.

Porque si cierras un poco los ojos, puedes oler la historia, palpar los latidos del corazón de cada personaje que en algún momento lloró, gritó, rió y amó dentro de estas cuatro paredes. Puedes también, leer sus intenciones, como cartas escritas a un amigo extranjero, algunas de ellas macabras, otras transparentes como el agua del río que rodea esas mismas cuatro paredes. Puedes escuchar la música de sus alegres y numerosas fiestas y saborear los restos del vino de una larga noche de amor prohibido.

Late cada vez más fuerte mi corazón mientras escucho los rumores de una conspiración, de un golpe de estado, escucho gritos y finalmente un olor agrio a muerte.

Los siglos corren como gacelas frente a mi, no tengo tiempo de escapar y ahora me encuentro testigo de un largo llanto, víctima de un amor apasionado que terminó. Huele a besos, vino y sal; a traición, guerra y ambición. Huele a nuevo, aquello que ya pasó, la repetición eterna de una misma historia.

Diferentes coronas, tronos y trajes majestuosos, pero los mismos amores, las mismas intenciones, y sobre todo la misma canción.

Presencié la historia de un país que sudó hambre y sangre por siglos interminables, que sigue sanando heridas desgarrantes, llorando su monotonía y temblando de frío. Pero que a pesar de sus pesares, se alimenta de veranos de sol eterno, muñecas, bares y atardeceres de más de diez milcolores.

 

 

//A

Soy egoísta

Llega un momento en el que tienes que aprender a quererte un poquito más que a los demás. Al contrario de lo que te enseñaron toda tu vida – a ser una mártir, sacrificada, que se desvive por los demás. Y con esto no digo que hay que odiar al prójimo o abstenernos de ayudarlo en cualquier momento de desgracia, si no al contrario, ayudar a los demás termina siendo amor a nosotros mismos. Por que ayudar y tender la mano sana el alma y te llena el corazón.

Pero bueno, ese es otro tema. Cómo estaba diciendo…

Llega un momento en el que te tienes que repetir una y otra vez que lo que sientes y lo que piensas es válido. Y que no estas mal, por estar contraria a los demás. Que a pesar de lo mucho que te digan que lo que sientes y piensas no es real, tu sabes que es verdad. Y a veces cuesta todo esto, por que esto significa liberarte de todo aquello que te hace creer que estás loca.

Es cuestión de amarte, amarte más que a la soledad de estar con alguien, amarte más que a la sumisión de aceptar las ideas de los demás, amarte más que a una relación miserable, mediocre, o enferma, amarte más que a los maltratos de los demás y de las desvalorizaciones ajenas.

Si a esto llamamos egoísta, LLAMENME EGOISTA. 

Si soy egoista por querer una relación en donde mi pareja me de mi lugar, me escuche con atención y no rechace, ni desvalorice mis sentimientos ni mis ideas, sí, soy egoísta.

Y voy a seguir siendo egoísta, porque para aprender a amar, primero me tengo que amar a mí misma. Me amo profundamente, me abrazo tiernamente, me entiendo con cariño y me acepto como soy: una egoísta.

 

Que sepas ser egoísta,

//A

Te deseo

Te deseo que cada día encuentres las ganas de vivir y que nunca se te pierdan las razones para agradecer.
Que cada día te levantes con el pie derecho, aun que muchas veces el mundo este al revés.
Que siempre sepas dar la mano, en lugar del pie.
Que siempre te sobre una sonrisa para regalar, un abrazo para ofrecer, una caricia para curar.
Te deseo que tu estancia en este lugar sea placentera y si no lo es, que logres hacerla. Que sufras, que llores, te enojes y odies:
Pero que nunca, nunca, te falten las ganas de ver un nuevo amanecer.

 

No dejes de vivir,

 

//A

Madrid

Te huelo Madrid para así disfrutarte            12    A

Las noches, las luces, el día y el sol               11    B

Gracias por la hospitalidad envuelta            11    B

En geranios y parques                                     7    C

En edificios y calles                                         8    D

En tus días de calor.                                        7    C

Camino, respiro, te siento conmigo            12     A

A pesar de llevar una vida entera                 12    A

No me siento ni en casa ni extranjera          11    B

Nadie es de aquí ni de allá                              7    C

Pues las razas vienen y van                            8    D

Y hoy me toca decirte:                                     7    C

Te dejo Madrid para así regresar                 11    B

 

 

//A

El Sueño Mexicano

Caminaba por las calles y veía a una niña de unos cinco años pidiendo una moneda para poder comprar un refresco. No pude resistirme a su pequeña carita llena de inocencia, suplicándome con sus ojos que le concediera ese deseo como un hada madrina de carne y hueso. Metí la mano a mi bolsa y encontré dos monedas de 10 pesos cada una y se las dí. Al dárselas ví como se iluminaban sus ojos y me sentí feliz.

– Cómprate lo que más te guste.

– Muchas gracias señorita.

Me enterneció tanto verla sonreír con su moneda que por poco se me sale una lágrima. Me dolió el corazón al pensar que esa niña tenía que estar en las calles pidiendo limosna para ganarse el pan de cada día cuando debería de estar estudiando o jugando o haciendo cualquier cosa que los niños de cinco años hacen.

Seguí mi camino hacia el restaurante a donde iba. Un restaurante mexicano gourmet en el cual ciertamente no iba a gastarme dos monedas de 10 pesos cada una. Me reuní con unos amigos que tenía mucho tiempo sin ver. Al entrar una chava muy bien vestida me acompaño hasta la mesa donde 2 parejas ya estaban esperándome. Era una mesa redonda con sillas modernas y platos con figurines diferentes.

A pesar del entusiasmo que teníamos de haber pasado casi un año sin vernos, al momento de la comida nos ganó el hambre y el único ruido que se escuchaba en nuestra mesa era el de los platos siendo devorados y los tenedores recogiendo la comida y llevándola a la boca de cada uno de los que nos deleitábamos con tan deliciosos platillos. En el silencio, no pude evitar escuchar la conversación de las niñas de alado. Tendrían tal vez unos 23 años. Escuchaba que una de ellas se quejaba porque no le regalaron el carro que quería de cumpleaños. Criticaba a sus papás y los maldecía.

Me parecía un tanto absurdo y un tanto repugnante la manera en la que esa niña hablaba sobre su papá. Como si fuera su deber regalarle cualquier cosa. Deje de comer y a pesar de estar en el mismo lugar que unos segundos antes, mi mente se fue volando hacia la única imagen que mi cerebro podía concebir; la imagen de la niñita de cinco años pidiéndome la moneda de 10 pesos para sobrevivir ese día.

Y fue en ese momento – por primera vez en mi vida- que me dí cuenta que muchos de nosotros vivíamos el auténtico “sueño mexicano”, más grave y más inalcanzable que el sueño americano.

 

//A

Too Cliché

Hoy amanecí extrañándote más que siempre.
Será que te soñé.
Pensando atrás, contigo aprendí tantas cosas. Aprendí a ser fiel, y a confiar: “Si no hay confianza, no se que hay”.  Aprendí lo mucho que las palabras hieren y lo mucho que pueden crear; pero que vale mucho mas una accion que nueve mil palabras.

Aprendí a no juzagar a los demás y a ser paciente como tú. Y a poner buena cara en malos ratos. Y a ser amable con cualquiera. Y a tomar las cosas con calma. Aprendí a analizar la vida mientras jugaba domino. También aprendí a tomar café. Y a vivir la vida sin dietas. Y hasta aprendí a leer en francés. Contigo cambió mi manera de vivir, de amar y de verme en el espejo.
Pero mas que todas las cosas, aprendí que hay que saber dejar ir.

 

(Por que de haber sabido dejarte ir en el momento oportuno, tal vez nos hubiera quedado toda una vida para seguir aprendiendo siempre yo de ti.)

 

//A

No quites lo que no es tuyo

Hoy ni siquiera tengo ganas de escribir de ver tanta tristeza a mi alrededor.

Más que tristeza yo diría infelicidad. Que en realidad no es lo mismo.

La tristeza simplemente está, pero la infelicidad es ausencia de.

Me duele tanto ver a alguien que quiero sufrir por falta de entendimiento,

por falta de aceptación, por falta de cariño y amor.

Todos los seres humanos somos iguales y merecemos respeto, y mucho amor.

Nacemos siendo seres sedientos de amor. No le quites a tu hermano lo que no te pertenece.

No le quites a tu hermano su dignidad de persona individual y única.

No le quites tu cariño por no entender sus razones, ni tu empatía por no coincidir.

Porque un día de estos, ese hermano puedes ser tú y encontrarte arrebatado

De tus derechos de ser amado y entendido y aceptado.

Y puedes terminar ausentado de felicidad. Así como termino el de alado.

 

//A