No quites lo que no es tuyo

Hoy ni siquiera tengo ganas de escribir de ver tanta tristeza a mi alrededor.

Más que tristeza yo diría infelicidad. Que en realidad no es lo mismo.

La tristeza simplemente está, pero la infelicidad es ausencia de.

Me duele tanto ver a alguien que quiero sufrir por falta de entendimiento,

por falta de aceptación, por falta de cariño y amor.

Todos los seres humanos somos iguales y merecemos respeto, y mucho amor.

Nacemos siendo seres sedientos de amor. No le quites a tu hermano lo que no te pertenece.

No le quites a tu hermano su dignidad de persona individual y única.

No le quites tu cariño por no entender sus razones, ni tu empatía por no coincidir.

Porque un día de estos, ese hermano puedes ser tú y encontrarte arrebatado

De tus derechos de ser amado y entendido y aceptado.

Y puedes terminar ausentado de felicidad. Así como termino el de alado.

 

//A

No seas nada más

Que fácil es culpar a otros de nuestra propia infelicidad. Es difícil vivir nuestras decisiones sin el apoyo de la gente que queremos. Pero no es imposible. Cada uno de nosotros es autor de su propia vida y como tal, cada quien tiene la responsabilidad de ser feliz y de tomar las decisiones que vallan a lograr ese fin dentro de su propia vida. Es muy insatisfactorio y tal vez triste defraudar a la gente que queremos pero es completa y totalmente deprimente defraudarnos a nosotros mismos por complacer a los demás.

 

Así que hoy que puedes, toma las riendas de tu vida y comprométete contigo mismo a no ser nada más que feliz,

//A

Hoy es un buen día para morir

Sirvo el café, negro, como solías tomarlo. Sin leche, sin azúcar. Y es justo así, como solías tomar los problemas de la vida, sin disfrazarlos, ni cambiarlos, ni justificarlos. Simplemente los tomabas como venían. Decido que ya es hora de hablarte para decirte que te extraño y todas esas cursilerías que llevo tanto tiempo escribiendo y rompiendo con la esperanza de callar esa voz interior. Duramos lo que tuvimos que haber durado, pero no logro aceptar que este es el fin de lo nuestro. Un matrimonio de diez años, mas 2 de noviazgo no pueden terminar con un simple “No eres tu soy yo, estoy harta de ya no sentir”. Y es así cuando después de poner la mesa para dos e ir al supermercado a comprar una botella de tu vino favorito y comprar las flores que por 12 años me mandabas cada primero de mes, marco el numero de teléfono que llevo casi dos décadas de saber de memoria. Marco, la contestadora. Espero dos horas, la misma contestadora. Vuelvo a marcar dos horas después y se repite la escena. Me parece un tanto irónico y un tanto injusto que el destino juegue conmigo así. Llevo años de tener el alma rota sin saber que hacer conmigo, tragando el amargo sabor del orgullo a diario, sin poder vivir después de haber tomado esa decisión. Sin nada mejor que hacer, abro el periódico y leo la portada: “Hombre de 45 años muere en accidente automovilístico trágico.” Típica noticia, con un aire diferente. No era cualquier hombre, eras tú. Y justo hoy fue que el destino decidió por tí que era un buen día para morir. Dicen que en el asiento del pasajero traías mas de doscientas cartas “Para el amor de mi vida, Irina” y un ramo de esas mismas rosas que por 12 años me mandabas cada primero de mes. Dos días después de no moverme ahogada en mi lago de lágrimas tocan a mi puerta, para entregarme esas mismas cartas y ese ramo de flores, solo que con el mensajero incorrecto. Ese debías de ser tú y no el comisario de la policía. Es justo hoy cuando aprendí que mi madre tenía razón al decir que hay que dejar las cosas que puedes hacer hoy para mañana porque nunca sabes cuando pueda ser un buen día para morir.

 

21 dias.

Dia 1 –> 9 de noviembre.

Un espresso rojo

Corazón roto

Tiemblo y pienso

Gritos en el teléfono

Escucho lo que no me importa

Mantengo mi mente ocupada

Dragones y tigres

Concreto

Tortilla española

Carros que pasan

Y el reloj que anuncia las 4:00.