lucky

And if we’re ever lucky enough

we’ll meet each other again.

We’ll look into each other’s eyes

maybe only for a split second, as we pass by.

Maybe you’ll be on your phone,

and I’ll have a coffee on my right hand.

And we will cross each other indifferently

but our eyes will know.

‘cus the eyes my sweet, gentle, boy, they never lie.

 

//A

se que estás ahí

Jaula de oro,

se que estas ahí:

te pido por favor que me saques ya de aquí.

Jaula de oro,

Quítame ya este estúpido bozal,

prometo hablarte quedo y sin gritar.

Jaula de oro,

sigues estando ahí?

Siento tu presencia

en mi silencio cínico y absurdo.

Jaula de oro,

si no me dejas tampoco escribir,

con la tinta de mi sangre

al menos déjame vivir.

 

 

//A

Dia de luto en la tierra del fuego

“El bosque de la vida fue destruido en el último atentado de millones de  incendiarios. Marchaban con lumbre en las pupilas y carteles pro-aborto en las manos”.

Mi corazón lleva llorando 30 minutos desde que leí la noticia de la legalización del aborto en Argentina. Me duele tanto saber que vivimos en una sociedad que busca la salida fácil a todo. Porque eso es lo que hacemos al abortar, buscamos la salida fácil a un “problema” para no batallar y no complicarnos.

El aborto es apropiarse de una vida, que no nos pertenece, y tirarla a la basura. Sí, literalmente a la basura, por que eso es lo que les pasa a todos y cada uno de los bebes abortados: los deshechan como si fueran mierda. Esas almas puras, esos destellos de esperanza que con tanto fervor imploramos, con esa misma fuerza, los deshechamos y los regresamos a donde vinieron. No les damos la oportunidad de hacer de nuestro mundo un mejor lugar, no les damos la oportunidad de vivir su propia vida, de decidir por ellos mismos si vivir o morir. Les quitamos su libertad llamandola nuestra y hacemos todo por egoísmo puro.

Somos una sociedad que no sabe responsabilizarse por sus propios actos. (Y espero no escuchar aquí un reproche de “y si la violaron?”.) En su esencia pura, el cuerpo de una madre fue creado para amar ante todo y ante todos. Pero nosotros como sociedad le alimentamos lo contrario; nos creemos la mentira de que fuimos creados para odiar, para vivir egoisticamente y para hacer lo que nos plazca. No es así, nacimos para amar, para darnos a los demás, para ser solidarios y para ser felices. Y ¿cómo te hace amable, generoso, solidario o feliz asesinar esas vidas blancas? Esas vidas puras, esas vidas limpias, que vienen sin pecado ni culpa, llenas de esperanza, sedientas de amor.

Por ahora me queda llorar, pero no sin levantar la voz y sin condenar ese acto tan sucio, egoísta y cruel. Algún día me quedará algo más, tal vez.

 

//A

 

 

Trodat 4926

Y de pronto me encuentro buscandote entre cientos de papeles que firmar y entre otro tanto de facturas que archivar. Perdida en el espacio, en el intermedio, me encuentro buscandote, por aqui y por alla, por alla y por aqui. Sin saber que busco, pero sabiendo que no lo voy a encontrar.

Talvez por que estoy buscando en el lugar equivocado, tal vez por que no deberia de estar buscando. Tal vez por que ya se volvio una rutina el buscar. Tal vez no una rutina, pero si una obsesion. No, no es una obsesion, tal vez una necesidad. No lo se, lo que si se, es que la busqueda es en vano, porque me queda claro que aqui no estas.

Cuenta conmigo

Las cuento 
y vuelven a ser cuatro.
Contar y volver a contar
No afectará su tamaño ni cantidad
Pero eso no me impide contar

Me siento, trato de mantener la calma
Y empiezo a volver a contar
Una, dos, tres, cuatro.
Nunca me he atrevido a tocarlas, 
simplemente a mirar.
Mirar desde en medio, antes de contar.

A veces el espacio parece que se achica,
y me asfixio antes del hondo respiro
que me incita a volver a contar:
una, dos, tres, cuatro.

Siempre pensé que alguien vendría a rescatarme
o al menos a contar conmigo.
Entro en pánico, me desespero, me quito la ropa
y vuelvo a contar:
una, dos, tres, cuatro.

Mientras tanto, escucho pasos y carros
y conversaciones ajenas
y triunfos
y éxitos
y a veces, me tiento a dejar de contar.

 

//A

Palacio de verano

San Petesburgo, verano 2017.

Hay cuatro paredes blancas con adornos verdes, que a la vista no significan nada. A simple vista son solo cuatro paredes irrelevantes como las de cualquier otro lugar, común y corriente. Me siento justo en medio y a pesar de tener los ojos abiertos no veo nada. Es solo cuando cierro los ojos que por fin veo.

Porque si cierras un poco los ojos, puedes oler la historia, palpar los latidos del corazón de cada personaje que en algún momento lloró, gritó, rió y amó dentro de estas cuatro paredes. Puedes también, leer sus intenciones, como cartas escritas a un amigo extranjero, algunas de ellas macabras, otras transparentes como el agua del río que rodea esas mismas cuatro paredes. Puedes escuchar la música de sus alegres y numerosas fiestas y saborear los restos del vino de una larga noche de amor prohibido.

Late cada vez más fuerte mi corazón mientras escucho los rumores de una conspiración, de un golpe de estado, escucho gritos y finalmente un olor agrio a muerte.

Los siglos corren como gacelas frente a mi, no tengo tiempo de escapar y ahora me encuentro testigo de un largo llanto, víctima de un amor apasionado que terminó. Huele a besos, vino y sal; a traición, guerra y ambición. Huele a nuevo, aquello que ya pasó, la repetición eterna de una misma historia.

Diferentes coronas, tronos y trajes majestuosos, pero los mismos amores, las mismas intenciones, y sobre todo la misma canción.

Presencié la historia de un país que sudó hambre y sangre por siglos interminables, que sigue sanando heridas desgarrantes, llorando su monotonía y temblando de frío. Pero que a pesar de sus pesares, se alimenta de veranos de sol eterno, muñecas, bares y atardeceres de más de diez milcolores.

 

 

//A

Soy egoísta

Llega un momento en el que tienes que aprender a quererte un poquito más que a los demás. Al contrario de lo que te enseñaron toda tu vida – a ser una mártir, sacrificada, que se desvive por los demás. Y con esto no digo que hay que odiar al prójimo o abstenernos de ayudarlo en cualquier momento de desgracia, si no al contrario, ayudar a los demás termina siendo amor a nosotros mismos. Por que ayudar y tender la mano sana el alma y te llena el corazón.

Pero bueno, ese es otro tema. Cómo estaba diciendo…

Llega un momento en el que te tienes que repetir una y otra vez que lo que sientes y lo que piensas es válido. Y que no estas mal, por estar contraria a los demás. Que a pesar de lo mucho que te digan que lo que sientes y piensas no es real, tu sabes que es verdad. Y a veces cuesta todo esto, por que esto significa liberarte de todo aquello que te hace creer que estás loca.

Es cuestión de amarte, amarte más que a la soledad de estar con alguien, amarte más que a la sumisión de aceptar las ideas de los demás, amarte más que a una relación miserable, mediocre, o enferma, amarte más que a los maltratos de los demás y de las desvalorizaciones ajenas.

Si a esto llamamos egoísta, LLAMENME EGOISTA. 

Si soy egoista por querer una relación en donde mi pareja me de mi lugar, me escuche con atención y no rechace, ni desvalorice mis sentimientos ni mis ideas, sí, soy egoísta.

Y voy a seguir siendo egoísta, porque para aprender a amar, primero me tengo que amar a mí misma. Me amo profundamente, me abrazo tiernamente, me entiendo con cariño y me acepto como soy: una egoísta.

 

Que sepas ser egoísta,

//A

Te deseo

Te deseo que cada día encuentres las ganas de vivir y que nunca se te pierdan las razones para agradecer.
Que cada día te levantes con el pie derecho, aun que muchas veces el mundo este al revés.
Que siempre sepas dar la mano, en lugar del pie.
Que siempre te sobre una sonrisa para regalar, un abrazo para ofrecer, una caricia para curar.
Te deseo que tu estancia en este lugar sea placentera y si no lo es, que logres hacerla. Que sufras, que llores, te enojes y odies:
Pero que nunca, nunca, te falten las ganas de ver un nuevo amanecer.

 

No dejes de vivir,

 

//A