Hoy es un buen día para morir

Sirvo el café, negro, como solías tomarlo. Sin leche, sin azúcar. Y es justo así, como solías tomar los problemas de la vida, sin disfrazarlos, ni cambiarlos, ni justificarlos. Simplemente los tomabas como venían. Decido que ya es hora de hablarte para decirte que te extraño y todas esas cursilerías que llevo tanto tiempo escribiendo […]