Infidelidad

Y fué un día así que entendí que la gente no se conforma con ser feliz.

Todos vivimos para buscar algo mas que solo eso. Y como todo, ese ‘algo mas’ es relativo.

Esto, lo descubrí ayer. Estaba saliendo de un bar. Caminaba como cualquier otro día hubiera caminado. Me acompañaba mi mejor amiga. Mis ojos, a pesar de ver borroso, lograron enfocarse en una figura que estaba a unos cuantos metros a mi derecha. La figura se tambaleaba mientras caminaba y de pronto el alcohol se me fue de la cabeza a los pies. Logré identificar a un hombre que caminaba hacia una mujer. La mujer tenía una docena de rosas rojas en la mano, que al parecer fueron su trofeo de la noche. El hombre llego hasta ella, le sujeto la cintura mientras que ella llevaba su mano desocupada a su cara y la otra a su espalda. Me paralicé. Mis piernas no lograban dar un paso más y mis manos instantáneamente corrieron a mi boca. Como era de esperarse, se empezaron a besar mientras a mi se me escapó la voz. Quería gritar pero el único ruido que salía de mi boca era silencio.

Esa figura extraña, tenía una esposa, tres hijos y toda una vida por delante. No solo estaba él perdiendo su fidelidad hacia su esposa, sino que yo perdía un pedazo de mi inocencia.

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