Aprendí

Que hay cosas que el dinero no puede comprar.

Que hay amistades que por más que el tiempo y la distancia las separen, nunca se van a acabar.

Que viajar te abre la mente.

Que hay muchas formas de ver las cosas y que cada persona definitivamente es un mundo.

Que el mundo es tan pequeño que se puede recorrer pero tan grande que ni doce vidas te alcanzan para acabar de conocerlo.

Que la naturaleza es perfecta en sí y que cuando hay luna llena el mar le tiembla.

Que nuestros ojos son los filtros de nuestra alma y que es posible tomar una foto con un abrir y cerrar de ojos.

Que venimos del mar y que nos une un mismo color.

Que existen miles de lenguas pero que también existe un lenguaje universal.

Que hay un Dios y que todos los días nos enciende el Sol para que su luz guíe nuestros caminos y lo apaga todas las noches para dejarnos descansar…

Y al siguiente día poder apreciar la belleza de un atardecer en la costa de Italia.

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