Aprendí

Que hay cosas que el dinero no puede comprar.

Que hay amistades que por más que el tiempo y la distancia las separen, nunca se van a acabar.

Que viajar te abre la mente.

Que hay muchas formas de ver las cosas y que cada persona definitivamente es un mundo.

Que el mundo es tan pequeño que se puede recorrer pero tan grande que ni doce vidas te alcanzan para acabar de conocerlo.

Que la naturaleza es perfecta en sí y que cuando hay luna llena el mar le tiembla.

Que nuestros ojos son los filtros de nuestra alma y que es posible tomar una foto con un abrir y cerrar de ojos.

Que venimos del mar y que nos une un mismo color.

Que existen miles de lenguas pero que también existe un lenguaje universal.

Que hay un Dios y que todos los días nos enciende el Sol para que su luz guíe nuestros caminos y lo apaga todas las noches para dejarnos descansar…

Y al siguiente día poder apreciar la belleza de un atardecer en la costa de Italia.

 

//A

Infidelidad

Y fué un día así que entendí que la gente no se conforma con ser feliz.

Todos vivimos para buscar algo mas que solo eso. Y como todo, ese ‘algo mas’ es relativo.

Esto, lo descubrí ayer. Estaba saliendo de un bar. Caminaba como cualquier otro día hubiera caminado. Me acompañaba mi mejor amiga. Mis ojos, a pesar de ver borroso, lograron enfocarse en una figura que estaba a unos cuantos metros a mi derecha. La figura se tambaleaba mientras caminaba y de pronto el alcohol se me fue de la cabeza a los pies. Logré identificar a un hombre que caminaba hacia una mujer. La mujer tenía una docena de rosas rojas en la mano, que al parecer fueron su trofeo de la noche. El hombre llego hasta ella, le sujeto la cintura mientras que ella llevaba su mano desocupada a su cara y la otra a su espalda. Me paralicé. Mis piernas no lograban dar un paso más y mis manos instantáneamente corrieron a mi boca. Como era de esperarse, se empezaron a besar mientras a mi se me escapó la voz. Quería gritar pero el único ruido que salía de mi boca era silencio.

Esa figura extraña, tenía una esposa, tres hijos y toda una vida por delante. No solo estaba él perdiendo su fidelidad hacia su esposa, sino que yo perdía un pedazo de mi inocencia.